II CORREDOR DE IDÉIAS - II CORREDOR DE LAS IDEAS

INTEGRAÇÃO E GLOBALIZAÇÃO

 

 

DESAFIOS DE LA GLOBALIZACIÓN

Mauricio Langon C.

 

El título podría ser entendido como alguno de los posibles desafíos que podríamos encarar nosotros. Pero, también (a partir sobre todo de la exposición que el otro día hizo el Prof. León Pomer) creo que hemos sido todos desafiados a un nivel considerable de profundidad y de discusión y temo la reiteración. Por otro lado, lo que yo estoy trabajando principalmente en este momento son temas que tienen que ver con la educación. Y estoy bastante lejos de las problemáticas económicas globales que francamente me cuesta mucho, incluso entender. Además en este momento estoy recién "aposentado", recién jubilado y, por lo tanto, estoy en crisis.

Entonces, tal vez habría que empezar por esa senación de crisis. Y como soy profesor de filosofía el tema para mí pasa de algún modo por la Filosofía; o pasa por el filosofar, en el sentido de que "esta época de crisis", de inseguridad, de incertidumbre, particularmente de "crisis de saberes", es una época específicamente filosófica.

Las épocas de certezas no son épocas filosóficas. Las épocas de sabiduría, de saberes establecidos, de "grandes sumas" capaces de dar cuenta de toda la realidad, desde las más elevadas teorías sobre Dios, el mundo y el alma, hasta las más pequeñas prácticas cotidianas de la intimidad de cada uno de los seres humanos (como podrían ser, tal vez, determinadas etapas de la Edad Media) no son épocas globalmente filosóficas. En esas épocas la gente ya cuenta con un saber admitido que rige hasta sus prácticas íntimas y cotidianas, que entra hasta la alcoba, que rige desde el nacimiento hasta la muerte. Y la filosofía -mejor dicho, la actitud humana de filosofar, no la filosofía en tanto especialidad profesional a la que se puedan dedicar algunos, sino en tanto actitud, en tanto posición frente a la realidad y los saberes que cada uno de nosotros puede tener- la filosofía, digo, consiste en negar, cuestionar, poner en crisis lo dado por seguro, los saberes, etc. Filosofar, quizás a fines de la Edad Media sería reflexionar, discutir, debatir y, tal vez; arriesgar la vida, en la crítica a cosas dadas en ese momento por muy seguras.

En una época de incertidumbre, filosofar es otra cosa. Filosofar es lo que hace la época, filosofar es poner en duda, en la así llamada posmodernidad, todas las certezas y seguridades modernas. Es lo que está haciendo toda la realidad. Filosofar en una época de incerteza es asumir la crisis de todos los saberes. La crisis de todos los valores dados y, por tanto, estamos en un momento particularmente filosófico, particularmente apto y válido para la crítica. Particularmente apto y válido para la insatisfacción de quienes no se dan por contentos con esta o la otra explicación, con esta o la otra realidad.

El otro día el Prof. León Pomer señalaba que no podía aceptar acomodarse, ubicarse, frente a un hombre durmiendo en la calle, que no tuviera siquiera donde habitar. Ese sacudimiento humano es radicalmente el sacudimiento crítico y filosófico. Una organización del mundo, una organización global que tenga gente sin habitación, que tenga gente sin comida, que tenga gente marginada, debe ser radicalmente criticada desde su inaceptabilidad ética, humana, moral, solidaria. Desde ese no poder aceptar no ser hambriento mientras haya hambrientos; estar vivo mientras hay quienes mueren de hambre; tener casa, mientras hay quienes no tienen casa; ser alfabeto y culto, mientras hay analfabetos e incultos.

En esa circunstancia, la actitud filosófica es para cada uno de nosotros, filósofos o no, la actitud que necesariamente tenemos ante la realidad. Y que creo que debe desarrollarse en dos planos, en lo cual se engancharía lo que estaba diciendo Sirio al final de su planteo:

-En un plano global que no podemos perder de vista en ningún momento.

-En un plano local, cotidiano, práctico, ubicado... Que no sólo se contradice con el otro, sino que nos desafía a entenderlo y nos desafía a discutirlo y a transformarlo. Tanto en la discusión teórica como en la práctica cotidiana.

En este contexto, yo quería poner el acento en sólo algunos poquitos aspectos de la globalización, en los cuales estoy flechado en una perspectiva que tiene que ver con la educación.

Los dos aspectos de la globalización actual que quisiera subrayar es lo que tiene que ver con la ubicación del espacio y el tiempo en las visiones que se nos plantean de la globalización.

En la propia palabra "globalización" que nos refiere a lo "global". El término aquí está empleado en un sentido muy distinto al que tiene al menos en el idioma castellano. En castellano "global" significa algo abarcativo, general. Y, yo podría hacer, por ejemplo; una conferencia refiriéndome "globalmente" a todos los asistentes a esta aula y sería "global". O, "globalmente" a todos los miembros de mi familia y sería una perspectiva "global". El término "global" en "globabilización" está empleado en un sentido totalmente distinto que no deriva del sentido que tiene en castellano, sino del sentido que tiene en inglés, donde "el globo" es la Tierra. Donde "global" quiere decir, referido al "globo terráqueo". No se si se nota la diferencia entre una cosa y la otra. Hablar de "globalización" debería ser traducido en nuestros idiomas por algo así como: "terrización" o "planetización"; como algo extendido a todo nuestro planeta.

En este sentido, la globalización reduce el espacio al globo terraqueo y remite todas las referencias a la totalidad del globo terraqueo. Lo total es la Tierra, el espacio queda todo ocupado por la Tierra hinchada y queda reducido a la Tierra. A ver si me explico: hay una ampliación de la Tierra de modo tal que abarca el todo. El todo parmenídeo: "...lo que es", es la Tierra. Y, "lo que no es" la Tierra, "no es".

La globalización ocupa la totalidad de un espacio que se reduce a la mota de polvo en las estrellas que es nuestro planeta. Tiene sus efectos determinados en el campo educativo. Por ejemplo: la eliminación de la astronomía. No es casual.

Entonces, el espacio que se nos presenta como enormemente amplio, podemos comunicarnos con "redes que abarcan toda la Tierra". Pero se nos presenta ocultando la inmensa reducción que eso implica, puesto que toda la referencia se reduce a nuestro planeta. A nuestro planeta en su organización actual. Porque no dice sólo "global", sino que dice "globalización": algo que se está haciendo o se ha hecho global, algo que se hace.

Y, de algún modo, la palabra nos remite entonces a la acción humana. Sin embargo, cuando se habla de globalización esta acción se la propone como terminada, como ya realizada, como ya hecha, se la pone como cerrada al futuro, "fin de la historia", "fin de la práctica", "fin de la discusión", "fin de la filosofía", "fin del fin".

"Globalización", pese a la referencia a la acción que incluye la palabra, está pensada como cerrada al futuro. En el futuro la globalización será más globalización. Será más cerrada. Pero no hay cambio posible, las formas políticas a las que hemos llegado serán las del "final de la historia"; las formas económicas a las que hemos llegado serán las del "final de la historia".

En el final de la historia nos esperan siglos de aburrimiento y quizás, por el posible aburrimiento, posibles guerras floridas en el futuro. Pero ningún principio de cambio, ningún principio de insatisfacción, sino el deleite, el alborozo, la euforia de haber llegado, no digamos al mejor de los mundos, pero sí al mejor de los mundos posibles.

Ese cierre al futuro implica un cierre al pasado. Sólo importa lo reciente, sólo se habla del pasado para subrayar que el presente es importante. La globalización aparece como un producto de creación de la nada. Yo aquí anoté, simplemente un texto de un libro de educación, simplemente porque me parece significativo y claro. Dice: "Dicen los entendidos que, si la vida del homo sapiens sobre la Tierra hubiera durado una hora, en el último segundo, en estos veinticinco años, hemos aprendido tres veces más que durante el medio millón de años anterior". Vean que esta imagen, del reloj de la historia, normalmente es planteada para despertar en los jóvenes estudiantes, la sensación de la inmensidad de la dimensión temporal y de la pequeñez de este pequeño instante que estamos viviendo, en el contexto de una historia de milenios, de millones de años. En este texto, en cambio, la misma imagen esta utilizada al revés: en los últimos veinticinco años, en el último segundo, hemos aprendido tres veces más, que durante el medio millón de años anterior. Por lo tanto, todos esos milenios de historia no importan, son sustituibles por estos últimos veinticinco años. ¡El 90% de los genios de la humanidad están aquí, están vivos!. Para qué voy a hablar, entonces, de los que murieron hace más de 25 años, desde Aristóteles hasta Einstein, desde Heisenberg hasta Jesucristo o Confucio.

Quiero decir con esto (que tal vez fue demasiado extenso) que el espacio queda reducido al globo y el tiempo queda reducido al instante actual. Con lo cual se logra la eternización del todo actual. El todo eternizado es este mundo global, es esta globalización con marginación capitalista actual. Por tanto, la educación prescindirá de la enseñanza de la astronomía y de la historia, y partirá de cuestiones presentes y actuales. Planteadas siempre como temas de una agenda de la cual cabe hablar, pero que no importa visualizar como problema, para empezar a ver caminos y vías de solución para salir de algo profunda y terriblemente problemático. Un tiempo estancado, la eternidad del presente es para mí, la visión que se está trasmitiendo a todo el mundo. Y que supone, no sólo un no-pasado, sino principalmente una sensación de no-futuro, por tanto, de sin sentido, de incapacidad de cambio, por tanto, de frustración , de angustia.

Escuchaba hablar a Sirio de una "comunidad creativa", con mucho tiempo libre, con "mucho ocio", "con poco trabajo" o "con mucho no trabajo". Y la imaginaba construida por jóvenes formados en un contexto de globalización que no da espacio al futuro, en un contexto de gentes que están tratando de formarlos de modo tal que no tengan pensamiento, que no tengan profundidad temporal, que no tengan iniciativa y que no tengan creatividad. De gente que, por tanto, entienda su vida como un "no-hacer", como una inmovilidad y que, además, no tenga la obligación de ir a trabajar un montón de horas por día, para escaparse de una imposibilidad de proyectarse hacia el futuro.

Un proyecto como el que plantea Sirio requiere gente que tenga deseos y desafíos desde adentro de sí msma para proyectar y construir un futuro humano compartido, y eso desde la destrucción de la solidaridad que implica la globalización, aparece como algo no imposible sino que se procura imposibilitar a partir de la constitución de subjetividades acríticas, no creativas y profundamente insolidarias.

Algún antiguo mito Nahault habla del momento en que la Tierra se estancó, el Cielo se estancó, y alguien le tiró un conejo a la Luna para que todo empezara a moverse de nuevo. Creo que es el momento de empezar a tirarle no sé cuántos conejos a la globalización lunática que tenemos, para que las cosas se empiecen a mover, es decir, se sigan moviendo desde aquello que se mueve y está vivo pese a la globalización y que la visión globalizadora no nos permite ver.

Que se empiece a mover desde ese invisible hombre tirado en las calles de Sao Pablo, invisible para la mayor parte de la gente. Visible para otros, como ser humano del presente y del futuro. A los seres humanos que somos cada uno de nosotros, invisibilizados por un sistema globalizador que te impide ver una pequeña experiencia en "Novo Hamburgo"; o que te impide ver la importancia que tiene mi clase con unos pocos alumnos a los cuales puedo oprimir o ayudar a liberarse; o la importancia que tiene mi práctica cotidiana en mi casa, para reformular desde todos las pequeñas instancias locales, una visión que al final termine siendo "global".

Desde el punto de vista de nuestro "Corredor de las Ideas" el desafío sería pensar el desorden actual de la explotación actual que se está haciendo del conocimiento. De "un nuevo paradigma de dominación" que se está estructurando en base al saber. Algunos que saben y dicen: "Señores esto es todo lo que hay que saber y eventualmente ustedes tienen que 'aprender a aprender' lo que otros saben, lo que otros piensan, lo que otros crean y no unir a ese 'aprender a aprender', un 'aprender a pensar con cabeza propia', que sigue siendo el desafío desde Kant": "¡Atrévete a pensar por tí mismo!" y el fuerte desafío que tenemos de lograr que la gente se atreva a pensar. Que, pese al riesgo, se atreva a pensar, a decir lo que piensa pese al peligro; se atreva a actuar solidariamente pese a las amenazas que eso implica para la seguridad y tranquilidad de cada uno de los que se animan. Pensar esta realidad desde los sujetos en crisis.

Se hablaba el otro día, de pensar desde el pueblo y el pueblo es hoy un sujeto en crisis. La propia noción de pueblo nos cuesta articularla, nos cuesta pensarla, porque el sujeto mismo está puesto en crisis. Y es un sujeto en construcción que se tendrá que ir haciendo de a poco, redefiniendo su relación con los demás y el mundo. Reordenando el mundo en el pensamiento, viéndolo en toda su dimensión, de "pasado-presente-futuro". Reordenándolo, también, en el conflicto entre quienes son capaces de intentar pensar un cambio y empezar a ejecutarlo y quienes están elaborando y pensando métodos en todos los planos, para lograr que efectivamente el mundo no pueda ser cambiado.

En este sentido, me parece importante lograr generar estructuras dialogantes y pensantes como este "Corredor de las Ideas", que es un desafío del cual todavía no estamos a la altura, en el sentido de que todavía no hemos logrado vías de avance y de discusión continuada, vías de producción en común de alternativas, vías diferentes, intentos diferentes, por distintos lugares, tal vez relativamente contradictorios; modos de ir construyendo en la diversidad nuestro camino y en ese sentido creo que tenemos que ir avanzando en diá-logos.

Por otro lado, creo que es importante y es un desafío de mucha monta, de mucha trascendencia en este momento, "repensar la educación". Donde hay una propuesta de "repensar la educación ilustrada", desde la destrucción de la educación ilustrada, que sería, creo, la propuesta de la reforma educativa en nuestro país.

Pero hay una fácil respuesta de intentar volver a replantear el criterio ilustrado, como si no fuera el criterio ilustrado una de las causas, uno de los motivos que llevan a la situación actual.

El desafío, en el campo educativo, está planteado (por lo menos desde la experiencia uruguaya). Hay una propuesta de cambio de una educación que era ilustrada, con todas las características ilustradas, (98% de alfabetización, homogeneidad lingüística y cultural enormemente marcada, desarrollo cultural general, universal, humanística, con peso de lo histórico, lo filosófico, lo literario, con desarrollo de las ciencias, la física, la química, las matemáticas, etc., con un hombre pensado en el modelo ilustrado clásico), por "una reforma educativa" que prácticamente propone la destrucción de todo eso. Y la sustitución se hace desde un planteo que en el fondo es "tecnocrático", por "algunos que saben". La educación pública debería según ellos garantizar un mínimo a los habitantes pobres, un mínimo que consista en saber manejar bien el idioma, poder leer manuales de máquinas nuevas para poderse adaptar rápidamente a las nuevas máquinas, tener algún conocimiento de matemáticas y sobre todo tener una cierta capacidad de reciclaje, para pasar de un trabajo a otro y de otro trabajo a otro, con fuertes períodos de desocupación entre unos y otros. Que yo lo puedo imaginar: que, mientras, pase un par de años desocupado; que ahora me especialicé en Windows '98, pase ese par de años capacitándome en Windows 2002, para poder trabajar luego un par de años con esa nueva capacitación y pasar otros dos desocupado estudianto Windows 2006... Un proceso, donde el espacio de discusión, el espacio de construcción en el aula, el espacio de participación real democrática no exista o quede enormemente reducido. Un espacio que por supuesto elimina la historia...

Los sistemas formales de educación pueden ser, ¡cuidado! los colaboradores sistemáticos de "los mass media", que procuran construir "un mundo homogeneizado" y más o menos "robotizado", de seres que acepten eso. O pueden constituirse en uno de los pequeños espacios, uno de los pequeños espacios posibles, para constituir instancias críticas, pensantes, participativas y solidarias.

Digo de uno de los pequeños espacios, porque estoy pensando particularmente la "educación formal". La educación formal no es el único pequeño espacio. Tenemos el pequeño espacio de la familia, del barrio, de la comunidad, del sindicato, de la educación de adultos, de la educación informal. Que, del mismo modo o se dedican a hacer que la gente en pequeños grupos repiense teórica y prácticamente, y vaya iniciando pequeñas tareas de acción, de producción, de distribución que permitan cambiar la situación desde lo pequeño (quiero decir, por ejemplo, una pequeña comunidad, o un pequeño grupo de personas que empiecen a trabajar y a discutir, y proyectar su pequeño espacio de vida en común) o un grupo de personas que se dedique a hacer hoy un curso de yoga, mañana un curso de artesanía, pasado un curso de cocina y diga: "estoy haciendo una educación permanente". Una educación permanente es un crecimiento constante y permanente, y una reestructuración. Yo diría: filosofización permanente.

Me pidió Antonio que concluyera, pero quisiera especificar un poquito en que consiste esta "idea de filosofización, para que "los no-filósofos" puedan entender. Cuando Kant dice "...no se puede enseñar pensamientos, sólo se puede enseñar a pensar"; "No se puede enseñar filosofía, sólo se puede enseñar a filosofar". Dice que el estudiante que llega a estudiar filosofía, ha aprendido una cantidad de cosas y piensa que viene a aprender filosofía. Pero eso es imposible. ¡No es posible, "enseñar filosofía" ni "aprender filosofía"!, sólo es posible, ayudar a pensar. Y después dice que hay otras ciencias como las "ciencias históricas" (él entiende por "ciencias históricas", no sólo la historia, sino lo que hoy entenderíamos por "ciencias fácticas"), o como las matemáticas (y entiende lo que hoy entenderíamos por "ciencias formales") en las cuales hay conocimientos sabidos y sabiduría sólida que el que sabe se las puede comunicar a otros. Pero, en filosofía no hay un libro que yo pueda enseñar, como puede haber un libro de historia que lo puedo enseñar. El día que haya un libro de filosofía, tal vez, pudiera ser que pudiera enseñar filosofía.

Yo creo que hay que profundizar el planteo de Kant y llevarlo a lo que tal vez no podía decir en su momento o no se atrevía a pensar Kant. Que es lo siguiente: no sólo no se puede enseñar filosofía, sino a filosofar; tampoco se puede enseñar historia, sino a pensar de modo histórico. Tampoco, se puede enseñar matemáticas, sino a pensar con las matemáticas. No se puede enseñar geografía, sino a geografizar. No se puede enseñar física, sino a fisifizar. Cada asignatura o "cada área", o cada disciplina debería llegar a ser: ayudar a liberarse pensando desde "el modo del pensar" de esa disciplina; desde lo que puede aportar la característica personal de ese maestro, desde el saber que tiene ese profesor. Pero no para que repita, sino para abrirle y "formarle en modos de pensar múltiples".

Creo que una perspectiva de este tipo implicaría una transformación de la educación, que implicaría un cambio de sus prácticas desde la raíz, en todos los sentidos. Y, creo podría ser pensada y practicada por todos y cada uno. No sólo "para pensar la educación a dar", los que somos profesores, a nuestros alumnos, sino la educación que estamos haciendo con nosotros mismos, cada uno en lo cotidiano y con aquellos con que conversamos cotidianamente.

 

 

 

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