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DE COMO EL FEMINISMO LIDERA LAS NUEVAS PERCEPCIONES DE LA REALIDAD

Lic. Norma Rusconi

"De esta forma han estrechado
lazos de solidaridad y tras
un proceso rico en aprendizajes,
han logrado hacer público lo
privado e histórico lo cotidiano." (1)

La construcción del espacio: la genealogía del MML

En las últimas décadas, pese al interés cada vez más manifiesto que despierta el problema del "género", pocos son los Países latinoamericanos que se han preocupado por realizar un análisis exhaustivo de la participación de la mujer rural, del carácter de sus organizaciones, y de la importancia que han asumido sus acciones de transformación social.

El tema y la complejidad de esta realidad no ocupa, todavía, un lugar destacado en los programas formales o informales de extensión agropecuaria. Y, mucho menos en las políticas nacionales, provinciales y municipales, así como en los medios de comunicación masiva. Por ello sorprende, cuando en septiembre de 1996 el MML (Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha de la Argentina) gana las primeras planas de los diarios del país, despertando por algún tiempo el interés público.

El MML está constituido por esposas de "chacareros" que en casos de viudez o por delegación familiar son también las responsables de la producción agropecuaria. La característica principal de esta agrupación consiste en organizar y gestionar grupos femeninos de resistencia que actúan enfrentando las consecuencias de una política rural que permite, en esta región, que las deudas contraídas con los bancos de crédito, pongan en peligro la posesión de las tierras.

Tal como lo afirman las integrantes del movimiento: siempre se empieza

"... con tres créditos por 14.500 pesos ... que se convierten.... en una bola de nieve de 140 mil mas 80 mil de gastos ... ya que ... cuando escuchamos al doctor Menen en su primer discurso como presidente de la rural, en el que prometía más apoyo para el campo, le creímos y pedimos más préstamos para crecer. Cómo nos equivocamos! Los precios de los productos agropecuarios empezaron a caer y a caer.Y con los últimos años de sequía y granizo, para enfrentar las deudas tenías que sacar más créditos.

Esta organización de mujeres que en 1996 se convierten en noticia desde la provincia de La Pampa, ya se había manifestado aunque en forma discontínua, en años anteriores.

En 1993 y en 1994 estuvieron presente en las marchas efectuadas en la Plaza de Mayo de la Capital Federal y también en "el corte de rutas" de la zona sur del interior del país. En ambos casos reclamaban garantías para la posesión de las tierras y la obtención de un financiamiento justo para el desarrollo productivo de los emprendimientos rurales. Por otra parte en 1995, llevaron a cabo la Primera Asamblea Nacional de Mujeres Agropecuarias en Lucha, a la que convocaron, entre otras, a mujeres representantes del comercio y de la industria. En esa oportunidad se redactó un petitorio para ser elevado al Presidente de la República, a los Gobernadores, a los Senadores y a los Diputados Nacionales y Provinciales, y a los miembros del Poder Judicial, a quienes exigían atención para sus reclamos. Este accionar colectivo, fuertemente agrupado, lleva a sus integrantes a elegir todos lo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, para hacerse presente en la Plaza de Mayo, dónde representan a entidades agropecuarias sin distinción de sexo que agrupen a los pequeños o medianos productores, recibiendo además el apoyo de otros movimientos femeninos.

Finalmente, y para una mejor caracterización del MML habría que subrayar que esta organización emerge desde un medio rural eminentemente masculino, de clase media baja, que a causa de la política económica vigente está perdiendo, en nuestro país, su poder adquisitivo, la capacidad de innovación y desarrollo laboral y su entorno cultural tradicional. Por lo tanto, y tal como lo afirman los investigadores Norma Giarraca y Miguel Teubal habría que considerarla

"... no solo como un enfrentamiento coyuntural sino como "acciones colectivas" que podrían derivar de un movimiento social o ser parte de él que se conectaría tanto con el mundo rural como con el movimiento social de las mujeres de los años 90."

El movimiento colectivo de mujeres ante la opinión pública

El primer intento de despojo de tierras y bienes, se llevó a cabo en Winifreda, provincia de La Pampa, en una explotación propiedad de un matrimonio descendiente de inmigrantes franceses, españoles y sirios. Ese 24 de septiembre de 1996 el martillero pampeano Oscar Alfredo Brañas, a cargo del remate, se vio obligado a suspender el acto judicial por la presión ejercida por un grupo considerable de personas que estaban lideradas por la señora Lucy de Cornelis, dirigente de un movimiento femenino de protesta y propietaria de la tierras y de los bienes en litigio.

Pese al escaso impacto que el hecho causó -la noticia circuló, y se agotó en escasos 15 días - la actitud de las mujeres pampeanas reactivó en ese momento, la imagen de la participación de la mujer rural en la toma de decisiones. Este tema posee , en el país, raíces anecdóticas. En 1912, según cuenta la historia, María Robotti de Bulzani, al no ver actitudes decisivas en los chacareros de la localidad de Alcorta, se plantó ante ellos diciéndoles que "para resolver el problema de la chacra es necesario tomar una actitud valiente. Deben declarar la huelga general, de lo contrario, de nada valen los lamentos, ni las blasfemias. De mi parte la declaro ya: No les cebo más mates, ni tampoco les prepararé la cena !" (1912. El GRITO DE ALCORTA)

Esta huelga declarada en 1912 dio origen a la Federación Agraria Argentina. De manera semejante, la actitud del MML pone de manifiesto hoy, el éxito de las acciones emprendidas por un grupo de mujeres que han optado por la defensa de un modelo de producción y de calidad de vida del medio rural. Como la legendaria María Robotti, estas mujeres manifiestan el por qué de la decisión con bastante claridad :"...Yo creo que en el fondo los hombres son más tímidos... las mujeres estamos un poco escudadas, yo vengo acá a hablar y la policía no me va a pegar. A lo mejor el hombre tiene miedo, tiene miedo de tener problemas. También tiene miedo al ridículo...". "...Los hombres estaban resignados, como quien dice, no sabían que hacer...". "...Los hombres siempre han estado en la lucha, pero les cuesta reconocer lo que pasa, en cierta manera sienten que han fracasado. Diría que se sienten culpables porque siempre el hombre mantuvo la familia y en estos momentos ven que no pueden seguir...".

Fruto de estas declaraciones que emergíeron de un contexto machista y en una sociedad paternalista, el éxito de las estrategias del MML para la defensa de los bienes de la familia rural, causaron conflicto y dividieron a la opinión pública.

Ante una carta abierta que la Sra. de Cornelis dirige al Gobernador de su provincia, en la que lo anima a enfrentar al poder político, económico y financiero para colocarse a la cabeza de los reclamos del sector agropecuario, uno de los periódicos locales "EL DIARIO" difunde acusaciones contra la Sra. de Cornelis y las publica según los siguientes subtítulos : "Lucy nunca trabajó en el campo"... "Si uno debe hay que pagar"..."hace cuatro años que no paga"..."le hice una denuncia por estafa"..."le tuve que hacer juicio". Por su parte, el otro periódico del medio, " LA ARENA", sólo informa sobre el frustrado remate, subrayando que "abrieron causa penal por presuntos desordenes". En la misma fecha, el diario Clarín de la Capital, publica la crónica de los hechos acompañada de una estadística que muestra que sólo el 9% de mujeres trabajan en el medio rural.

De esta manera, la acción llevada a cabo por el MML no tuvo en los medios de comunicación, ni la repercusión merecida ni fue valorada en su dimensión debida. Por otra parte si el número de mujeres que trabajaban en el medio rural era sólo de un 9%, el MML aprecia ser una organización fantasma.

Sin embargo "la calle" rescató el alcance de la acción en comentarios tales como: " Mi opinión es que es muy valioso que las mujeres, dueñas y trabajadoras de tierras, se levanten en contra de las medidas a las que están sometidas sus familias, y pidan una solución. Particularmente considero que en vistas a que los hombres no logran respuestas por parte de las autoridades para mejorar su situación y aclarar deudas con el Banco, llegó el momento que las mujeres tomen fuerzas e iniciativas para revertir la realidad que viven los agropecuarios desde hace ya varios años. La economía de mi familia se ha basado en las ganancias que se obtienen del campo.Ya en 1990, la crisis que invadió a tantos, también invadió mi familia. Desde que cumplí 18 años, mis padres no pudieron colaborar con mis estudios, porque las ganancias del campo no eran redituables. He trabajado siempre para poder obtener un título docente. Este verano trabajé en el campo, en un tambo de nivel intermedio. En ese lugar comprobé como trabaja una mujer a la par de un hombre. Pero, con una diferencia ella no tiene salario. Yo lo tenía, pero la mujer del tambero, no".

En realidad el trabajo de la mujer en el campo no es valorado. Y, son muchas las familias que viven en la zona agropecuaria, y por lo tanto son muchas las mujeres que aportan trabajo. Este movimiento de mujeres chacareras que se han agrupado con el fin de defender sus bienes, me parece que puede provocar una fuerte reacción en el país. Es la única manera que se valore el trabajo de la mujer en el campo y su fuerte peso en la economía rural. Siempre y cuando este movimiento no quede "reducido a ser uno más."

La realidad reflejada en los censos.

La cifra censal citada por el diario Clarín de la Capital Federal, y las estructuras del discurso periodísticos que mostraron un juicio de valor encubierto, subrayan una vez más que el tema de la participación de la mujer rural en espacios de decisión, merecen una mejor atención.

En realidad, la Dirección General de Estadísticas y Censos determinó que el 25% de las mujeres consideradas inactivas, realizan trabajos domésticos.Y que, de este 25%, la mitad realiza trabajos en actividades agropecuarias.

En América Latina, estudios recientes evidencian además que la participación real de la mujer rural en actividades generadoras de ingreso es superior a lo que las estadísticas lo demuestran. El 25% de mujeres consideradas inactivas realizan algún tipo de trabajo extradoméstico; el 42,2% se dedican a actividades agropecuarias, con un promedio de 16 horas diarias (FAO 1986). Debiendo sumar a esta información que la participación rural de la mujer campesina para toda América Latina ha superado al 60% (CEPAL, 1978 ).

En Argentina, el último Censo Nacional Agropecuario de 1998, registró 378 mil explotaciones agropecuarias que ocupan una superficie de 177 millones de hectáreas. Según este censo las mujeres aparecen trabajando en el 17,5% de las explotaciones agropecuarias. Representando el 10% de la categoría "jefes de explotaciòn" y el 35% de la categoría "trabajadores familiares".

Por lo tanto, las acciones emprendidas por el MML entre las que se encuentran el acontecimiento de La Pampa, las manifestaciones en la Plaza de Mayo, y el corte de las rutas rutas provinciales, no pueden reducirse a un mero anecdotario Teniendo en cuenta las cifras de FAO, de CEPAL, y de los Censos Nacionales, este tema debe instalarse en los ya frecuentes debates sobre la participación de la mujer en espacios de decisión. Debate que debe incluír un análisis profundo de la relación entre las cifras censales y la importancia que éstas puedan otorgar a las actividades participativas y representativas de la mujer rural en estrategias de transformación social.

Pocos son los países que se han abocado a interpretar las cifras de los censos a fin de desarrollar una política de apoyo orientada específicamente hacia la capacitación organizativa de los "espacios públicos" de la mujer en general, y de la mujer rural en particular. En muchas de estas políticas, el tema subyace confundido con estrategias de desarrollo que apuntan a mejorar calidades de vida. Pero, una calidad de vida que se circunscribe a los límites del rol que la sociedad, y el contexto sociocultural, le asigna a la mujer es decir, el rol del "espacio doméstico".

Esta discriminación basada exclusivamente en construcciones culturales atribuyen el espacio público al hombre y el doméstico o privado a la mujer. De este modo, las políticas de desarrollo productivo responden en la mayoría de los casos, al mantenimiento del rol patriarcal del hombre y la actitud de sometimiento de la mujer.

En las planificaciones de desarrollo, esta discriminación se manifiesta cuando se evalúan en la mujer variables tales como la baja productividad, el difícil acceso a la tecnología de última generación y algunas dificultades con el libre acceso a la comercialización de los productos. Esta evaluación es utilizada como limitante para descalificar a la mujer frente a las capacidades que se reconocen en los roles masculinos .

Cuando se trata de valorar las acciones productoras y reproductores de los agentes del proceso de desarrollo, las tareas de la mujer se visualizan desde el ámbito por el que se "entrecruza" permanentemente el espacio público con el espacio doméstico. Allí, y debido al conflicto de roles, se subrayan las dificultades que la mujer enfrenta para la adquisición de una capacitación especializada que favorezca a su desempeño y competitividad laboral. Debido a ello, una gran parte de las mujeres de Latinoamérica trabaja en el mercado informal, que no requiere de mano de obra especializada. La falta de espacios de capacitación y la falta de tiempo para adquirirla, les impide competir en el mercado formal, de este modo, el producto de su trabajo se considera secundario, como un mero complemento del ingreso salarial del hombre. De esta manera, el contexto social y cultural determina el rol que la mujer retiene como representante del ámbito "afectivo" del hogar, dónde cocina, limpia, educa a los hijos, aporta un segundo salario o cuida de la huerta familiar. Si se le asigna alguna tarea extra siempre se lo hace con limitaciones, pues ésta se convertiría en una "sobrecarga" que le impedirá cumplir el rol primario que la sociedad de adjudica.

El único momento en que se considera a la mujer es en relación a los aspectos demográficos, especialmente en la fecundidad, pero nunca en relación a la fuerza de trabajo u organizativa. En términos de salarios y lugares de trabajo, la mujer se encuentra, aún en la actualidad, en desventaja con respecto al hombre.. Y, esta desventaja tiende a excluirla de los espacios de poder desde dónde se gestan las transformaciones económicas, políticas, culturales, es decir sociales.

De esta manera, la aceptación y la valoración del rol de la mujer, ya sea como capacidad para y o como fuerza laboral subalterna, ha llevado a que se considere normal que la mujer se dedique por sobre todas las actividades, a la actividad doméstica. Las diferencias que marcan su heterogeneidad con respecto al hombre, se han transformado según una fuerte construcción cultural en lo que Simone de Beauvoir ve el "no social" del rol femenino. Se la legitima de este modo como un "ciudadano de segunda categoría", que por lo tanto no es tenido en cuenta en los censos como posible agente de cambio y desarrollo.

El MML, y la construcción de un nuevo sujeto social en la sociedad argentina

Pese al descreimiento de la sociedad local acerca de la capacidad organizativa de la población femenina rural, el 7 de marzo de 1997, la locutora del acto que congregó al Movimiento de Mujeres Agropecuarias Argentinas, proponía una (¿nueva?) figura de participación social cuando afirmaba: "nosotras que nacimos como MML, estamos orgullosas de que lo nuestro sea específicamente la lucha. No somos un grupo de choque, somos mujeres que con garra han decidido pelear por lo suyo. No hay cosa más linda que pelear por la producción, por el trabajo, por la patria...". Su discurso se amparaba en las demandas que se habían consensuado en la Asamblea Nacional de Mujeres Agropecuarias en Lucha de la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, el 22 de setiembre de 1995 .Las mismas hacían referencia a:

- Suspención de embargos y o ejecuciones en forma inmediata y congelamiento de los juicios en trámite para el remate de tierras y bienes.

- Revisión y análisis de la legitimidad de las deudas acumuladas desde su origen y aceleración de la reconversión del sistema financiero.

- Refinanciación de todos los créditos.

- Análisis de la situación creada para muchos productores que recibieron la Células Hipotecarias Rurales, ante su imposibilidad de pago y la refinanciación inadecuada que ofrece el Banco de la Nación Argentina.

- Reconsideración de la normalización de cuentas corrientes bancarias para rehabilitar y recuperar las cadenas de pago.

- Implementación políticas nacionales y provinciales que atiendan dentro de los economías regionales a cada zona con sus necesidades particulares de desarrollo económico, tecnológico, de marcado y crediticio.

Como se puede observar, estas demandas tendieron fundamentalmente a lograr un urgente arreglo para los deudores de la producción rural con el objeto de impedir que se malvendieran sus bienes a terceros. Ellas habían surgido de una acción colectiva con predominio numérico de población femenina, que sinembargo, no se había constituido específicamente alrededor de demandas de "género". Es decir, eran acciones y estrategias que se conceptualizan como emergentes de un nuevo movimiento social que incorporaba la presencia de la mujer en el ámbito organizacional.

Dentro de la tipología, defendida por las antropólogas Teresita de Barbieri y Orlandina de Oliveira este fenómeno debe ser interpretado como un nuevo sujeto social que se articula en torno a demandas para mantener y mejorar condiciones materiales de existencia de sectores específicos de diferentes ámbitos laborales. El perfil del sujeto social MML, se identificaría, desde este punto de vista, a otras participaciones femeninas que con características similares movilizan barrios y o colonias de poblaciones latino-americanas. Tal como lo afirman las investigadoras de Barbieri y de Oliveira, estas movilizaciones son "nuevas formaciones sociales que enfrentan carencias y dificultades de todo tipo. La contidianidad llena de peligros es asumida por estos habitantes principalmente mujeres; ellas demandan al Estado, a los gobiernos y autoridades locales y a los distintos grupos económicos que lucran con la pobreza, la apertura y ampliación de servicios de infraestructura urbana, vivienda, regularización de tenencia del suelo, educación y salud, de manera que puedan lograr una mejor calidad de vida...".

En el caso de las mujeres del MML "ellas nos transmiten en sus relatos un modo de vivir diferente al de las grandes ciudades, más duro tal vez, con menos comodidades, con más trabajo, pero construidos por ellas. Defienden no sólo un mundo social - con una forma de insertarse en la producción, de pelear los ingresos y el destino de la descendencia - sino también un modo de vida. En este ultimo sentido, sus apelaciones cobran una relevancia acorde con los códigos de final de siglo. La fuerza de sus demandas proviene del peligro de perder una identidad social y personal que las acompañó a lo largo de sus vidas... Apelan a la imagen cultural de la espontaneidad y simpleza de las necesidades primarias: la familia, el cuidado de los hijos, de la tierra y de sus frutos...". De este modo han estrechado lazos de solidaridad y han logrado hacer público lo privado e histórico lo cotidiano.

Es en este contexto, que las familias trabajadoras, y en forma especial las mujeres desempeñan una función clave como colchón amortiguador del deterioro de las condiciones de vida provocado por el modelo poscapitalista vigente.

La distribución bipartita entre "espacio público y espacio doméstico o privado" condicionan espacios de toma de decisiones y roles sociales de representatividad. Y, tal como lo hemos desarrollado, es en el espacio público donde se ejerce la toma de decisiones. ¿Qué le espera entonces a la mujer, y a la mujer rural en esta sociedad posindustrial si no toma conciencia de esta realidad ?

Evidentemente el fuerte menosprecio que le ha concedido el espacio público en relación a sus capacidades y conocimientos - desvalorización como fuerza de trabajo, toma de decisiones, y representaciones legales entre otras - sumado al temor de perder los lazos de su poder mítico - la familia - atemorizan y malogran un enfrentamiento con las limitantes del modelo económico vigente.Tal como lo analiza Rosi Braidotti, es necesario ayudar a la mujer, capacitándola ya que no se le ha dejado madurar históricamente, y hoy se le exige pasar del medioevo a la sociedad posindustrial.

Sólo una toma de conciencia por parte de la opinión pública y a nivel de políticas sociales y educativas podrían reformular estas estrategias de vida. Y, en el caso que nos ocupa, la mujer rural, se necesitan programas de extensión que no se reduzcan a planificar mejoras referidas a tareas domésticas tales como - la conservación de alimentos, la nutrición, el cuidado de niños, y el mantenimiento de la huerta. Se necesitan además, políticas y programas educativos que reconozcan en la mujer el derecho a cuestionar, y a organizarse para exponer sus ideas en relación a posibles transformaciones de una realidad social en la que está no sólo inmersa, sino expresamente sumergida.

Esto permitiría que en ciertas esferas de la vida cotidiana tales como el trabajo, la escuela, el barrio, el mercado de consumo, las acciones organizativas de grupos colectivos admitir el desempeño de ciertos roles en los que las mujeres dejen de ser "esposas de", "hijas de", "hermanas de" o "madres de" para ser trabajadoras, consumidoras, ciudadanas con derechos y obligaciones.

"El MML tiene una tarea inmediata que es lograr la refinanciación de la deuda agraria, pero además tiene otra que es eminentemente comunicativa: explicar al mundo urbano unos códigos que subvierten la lógica de los que generan la política general de la Argentina. Esta lógica oficial habla de la desaparición de un modelo de agricultura que cofundó el país... En el proyecto oficial de la "nueva agricultura" participan actores económicos nacionales y de "globalización"... En tal sentido, la tarea de estas mujeres es hacer visible al gran público la cuota de violencia, de arbitrariedad, de injusticia y de autoritarismo, que este proceso adquiere". En tal sentido, los medios de comunicación deberían despertar en la opinión pública un interés crítico y constructivo favorable para la evaluación de estas (¿nuevas?) "sujetas sociales".

CONCLUSIÓN

La característica principal del feminismo contemporáneo, dice Rosi Braidotti, está formada según las pautas de una sociedad de capistalista posindustrial de fines de siglo, que marca una evidente declinación de las estructuras simbólico-sociales de la familia y de la autoridad masculina. Este modelo que produce una continua migración interna ha puesto fin a la idea de unidades sociológicas y de roles específicos tales como lo urbano, lo rural, lo masculino, lo femenino, forzando al multiculturalismo y a la diversidad.

De este modo, pareciera que las movilizaciones con participación mayoritaria de mujeres, ofrecerían una nueva dimensión crítica para la implementación de nuevas formas de articulación de espacios de poder y de toma de decisiones no contempladas en el desarrollo del pensamiento occidental tradicional, ni en los análisis sociológicos que condicionaron marcos discriminatorios tales como mujer/ hombre, rural/urbano, periferias/ centros, espacio público/espacio privado.

Al feminismo contemporáneo le corresponde por lo tanto según Braidotti, una doble exigencia, la necesidad de describir con claridad la actualidad del problema de lo heterogéneo y la necesidad de crear políticas que permitan alianzas abiertas que respeten las diferencias.

Esta conciencia femenina que crece, se enfrenta a barreras cuya superación requiere creatividad e imaginación. Por una parte las demandas del Estado se formulan en el momento en que éste se transforma y en sus papeles y funciones, y en sus formas de ejercer el poder. Por otra parte el cuestionamiento a las culturas machistas y a las instituciones claves de la reproducción social es todavía muy incipiente. El feminismo latinoamericano, que indudablemente ha permeado la sociedad, mediante acciones movilizadoras, no ha podido aún erosionar las configuraciones sexistas arraigadas en lo más profundo de las psiques individuales y de lo imagianario social.

Hay que reconocer que la modernidad es el momento de crisis del pensamiento occidental y que con él, tal como lo ha manifestado toda la obra de Michel Foucault, ha entrado en crisis la realidad del sujeto. Del sujeto racional y del sujeto transmisor de un discurso específico que ha legado la idea sociocultural de un falso universalismo del discurso masculino. El feminismo, sus acciones y su discurso puede y debe proponer una crítica radical a la visión humanística tradicional del sujeto pensante y del sujeto de la praxis, tal como lo demuestra el intento del MML de Argentina.

Latinoamérica debe elaborar estrategias de formación para programas de desarrollo rural que permitan el desarrollo de una dimensión comunicativa que permita articular y no anular, los múltiples intereses de los distintos integrantes y sectores de la población rural. El comunicador rural es por definición un articulador de intereses que intenta solucionar problemáticas contextualizadas. Su éxito o su fracaso dependerá de la capacidad de adecuación a los diferentes contextos, es decir de su capacidad para articular con sentido discursos o mensajes heterogéneos. Es de esperar que en dicha heterogeneidad se pueda incluir el que hoy se evidencia a través de las movilizaciones de los colectivos femeninos. De su éxito depende en gran medida que la mujer asuma y manifieste sus derechos y que sus manifestaciones en los espacios públicos puedan ser tomadas en cuenta y valoradas por la opinión pública, como reales intentos de transformación social.

Bibliografía

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locos. Tercera Edición. México, 1982.

 

Notas

 

1. de Barbieri Teresita y de Oliveira Orlandina. Nuevos Sujetos sociales. México 1986.

Chacareras es el nombre que reciben en la argentina los "farmers" de la nomenclatura anglosajona.

Revista "Clarín" 1996.

21 de setiembre de 1995. Ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa. República Argentina.

Espacio tradicional para reclamos políticos y sociales situada frente a la Casa Rosada, el Banco de la Nación y la Catedral Metropolitana.

Desde el punto de vista del poder adquisitivo, la zona rural está poblada por : los hacendados que son los que poseen grandes extensiones de tierra que administran o arriendan; los medianos y los pequeños productores que poseen extensiones menores o arriendan ; y los trabajadores rurales que trabajan en relación de dependencia.

Giarraca Norma,Teubal Miguel EL Movimiento de mujeres Agropecuarias en Lucha.1997

Bebida típica del país.

-El Grito de Alcorta, antecedentes, causas y consecuencias.Edición de la Federación Agraria Argentina.

Diario Clarin 7/3/97. Diario La Arena 1/1095.

Giarraca Norma y Teubal Miguel. Obra citada en 7.

de Barbieri Teresita y de Oliveira Orlandina. Obra citada en 1

de Barbieri Teresita y de Oliveira Orlandina. Obra citada en 1.

Giarraca Norma y Teubal Miguel. Obra citada en 7.

Giarraca Norma y Teubal Miguel. Obra citada. En 7.

Braidotti Rosi Per un femminismo nomade. Italia 1994.

 

II CORREDOR DE IDÉIAS DO CONE SUL

Mesa redonda

Mulheres e Pensamento Latino-Americano

Autora

Lic. Norma Rusconi

 

UNISINOS - São Leopoldo RS - Brasil